REMATE



PARA RECORDO DE TODO O MEU ALUMNADO QUE PARTICIPOU NA REALIZACIÓN DESTE BLOG COAS SÚAS CREACIÓNS.






miércoles, 4 de mayo de 2011

EL CASO DE LOS PODERES DESAPARECIDOS

En una ciudad moderna vivía una niña llamada María. María no era una niña cualquiera, ni la ciudad una ciudad mágica y María era una niña mágica, bueno de momento no, pero lo sería muy pronto . Una mañana, María se quedó pensando en la suerte que tenían sus amigas y todos los ciudadanos de Metropolia porque tenían poderes y ella no.

Los médicos le habían hecho pruebas y no se explicaban como aquella niña no tenía poderes. Al acabar de pensar en ello se levantó de la cama miró el reloj y se fijó en que aún era temprano. Entonces, decidió ducharse y pensó que si hubiera tenido poderes como sus amigas hubiera girado la varita y ya estaría aseada con la ropa que hubiera pensado.

Ella, aunque no tuviera poderes iba al colegio de magia con la esperanza de que si algún día tuviera poderes que ya supiera todos los trucos , las palabras mágicas...

Sus padres no la entendían y pensaban que María no se esforzaba en tenerlos y la amenazaban con que si en los próximos dos meses no tenía poderes la mandarían a La Tierra. Porque en Metropolia si de adulto no tenías poderes no te admitían en ningún trabajo. María se ponía triste pensando en lo de ir a La Tierra .

Un día estaba en clase hablando con una compañera de que seguro que conseguía los poderes antes de los dos meses .

A la tarde los padres fueron a una reunion privada a hablar con el profesor, explicándoles a los padres que era una verdadera pena que la niña no tuviera poderes porque María era la más lista de su clase y la que mas aprendía de todos los compañeros .

Mientras tanto, María iba por la calle y se encontró con un señor y una señora que tenían algo sospechoso porque estaban hablando a escondidas.

La señora era joven y no parecía que fuera de Metropolia y el señor le sonaba de algo pero no sabía de que. Las dos personas desaparecieron como si se las hubiese llevado el viento.

Era extraño, pero aquella mujer parecía una muñeca de porcelana porque era rubia con el pelo con tirabuzones y la piel muy blanca. Vestía como si fuese de otra época y tenía los labios de color rojo .

Y el hombre también era muy extraño, vestía como si fuese un científico con una bata de científico que ponía en pequeño MCMH a ella le sonaban aquellas iniciales de algo pero no sabía de que.

Decidió volver a casa y buscarlo navegando en Magia Internet .

Mientras tanto los padres salían de la reunión tristes por la desgracía que les surgía.

Al llegar a casa María corrió directa a su habitación y encendió el ordenador mágico. Buscó las iniciales MCMH y encontro una página. La cliqueó varias veces y ponía en letras grandes ESTA PAGINA HA SIDO BORRADA.

Siguió buscando pero nada, oyó que sus padres habían entrado en casa y los llamó, entoncés los padres fueron corriendo a su habitación. Ella les explicó lo que había visto y dibujó en un papel las iniciales. Era curioso , pues la madre de María había visto esas iniciales en la bata del doctor que ayudó a nacer a María .

Al día siguiente por la tarde, fueron a el hospital donde María había nacido y le enseñaron al doctor las iniciales, el doctor negó todo y dijo que nunca hubo ningún doctor en ese hospital con aquella bata. María decidió abandonar el hospital corriendo y llorando, pues se temía que fuera a pasar algo malo. La madre asustada corrió a junto de ella pero no la alcanzó. María fue al lugar donde se había encontrado a aquellas personas, y efectivamente allí estaban, pero algo raro había en la mujer, era diferente, no era como la del día anterior; esta era morena con ojos verdes y la piel blanca, y sus ropas, parecían mucho más elegantes y caras. Se metió en medio y miró al señor con una mirada interrogante y ni se inmutó. .La mujer salió corriendo y el hombre la persiguió y María decidió seguirles. Al seguirles llegó a una especie de laboratorio con mujeres encerradas en cápsulas como si estuviesen hipnotizadas .Todas parecían muñecas de otras épocas.

Y en la pared estaban las iniciales y debajo en letra pequeña ponía: Médicos y Cientificos de Muñecas Humanas.

Ella se asustó y decidió marcharse de aquel lugar pero al dar un paso atrás tropezó con alguien, miró cara atrás y observó a aquel hombre con un mando a distancia en la mano .

Intentó escapar pero el hombre la agarró y le explicó que ella no tenía poderes porque el se había colado en el hospital haciéndose pasar por doctor y haciendo que se la llevaba para examinarla pero en realidad le había extraído los poderes con una máquina. Le pidió discilpas y le dijo que esos poderes eran para las muñecas humanas y que, lo sentía pero no se los podía devolver , pues la muñeca que tenía los poderes de María era su esposa con la que habia compartido toda una vida. Pero María le dio una idea diciendole que le podia dar los poderes de una muñeca cualquiera .

El aceptó porque le parecía una buena idea y le ofreció una muñeca humana que tenía unos buenos poderes.

Le extrajo los poderes a la muñeca, y a continuación se los añadió a María, de pronto ella se sintió mucho mejor y empezó a volar, le dio las gracias al científico y fue volando a su casa . Al llegar los padres no se lo podían creer; empezaron a llorar de alegría.

María pensó que lo mejor era que les mintiese y les dijese que los poderes le vinieron así como así porque no quería que nadie se enterase de lo de la MCMH .

Muchos años más tarde María se convirtió en la reina de Metropolia; eso si, siempre tuvo su secreto muy guardado.


NAHIR


EL SIGNO ACUARIO

Justo después de la creación del Universo y las estrellas, aparecieron doce seres extraños pero maravillosos, llamados celestes.

Translúcidos como el agua, no poseían nombre. Tenían forma humana,pero no eran ni hombre ni mujer, y podían viajar en el tiempo. Estaban en el firmamento con una misión: darle un carácter determinado a las futuras personas que nacieran en el plazo de tiempo que estaba un celeste bajo la trayectoria del Sol, la Luna y los planetas. Cada uno tenía una forma de ser.

Los nombres irían surgiendo a medida que se les fueran ocurriendo, al igual que el signo que los representaría. Y tras una suma asamblea, al conjunto de carácteres decidieron llamarlo, por razones que se desconocen, zodiaco.

Los años comenzaron a transcurrir rápidamente para los seres que habitaban el Universo. Ya todos tenían nombre, carácter y constelación, excepto el undécimo celeste. Todavía seguía sin ellos y eso le producía una inmensa tristeza. Además de frustración. Pues si no poseía las cosas que ya tenían sus compañeros, las personas que nacieran en el tiempo que él permanecía en el rumbo de los astros, no tendrían personalidad.

Un día, este celeste paseaba por el cosmos. Era algo que le gustaba mucho. Mas, en un desafortunado descuido, lo atrapó un agujero negro.
-¡Socorro, auxilio.-gritaba en un intento inútil de ser ayudado- ¡¡Socorrooo!!

Comenzó a dar vueltas y girar y a girar mientras el torbellino se lo tragaba.

Cuando el remolino lo soltó, no sabía ni cómo ni por qué, ya no estaba en el universo. Se encontraba en el futuro, en en un templo de occidente. El techo de éste era abovedado, pintado como si fuera el cielo durante la noche. A los lados tenía columnas, que al igual que el resto del lugar, eran de mármol con pequeños detalles grabados. Y al fondo, también de mármol, unos escalones que llevaban a una parte desconocida.

Con mucho sigilo, el celeste fue recorriendo e investigando más a fondo el lugar. En un giro a la izquierda, encontró una fuente hecha de rocas y minerales. Se asomó a ella y vio peces nadando en su interior. También pudo observar que era algo profunda.

Iba a seguir indagando cuando sintió unos pasos. Rápidamente se ocultó tras un pilar. Desde allí consiguió ver a una hermosa muchacha. Tenía el pelo oscuro y recogido, y la piel clara. Vestía un largo vestido de seda de distintas tonalidades de azul. En el brazo derecho llevaba unos brazaletes dorados. Cargaba una inmensa cántara de agua, cuyo contenido desprendía unos destellos plateados.

Se acercó a la fuente y comenzó a verter el agua en ella. Cuando acabó, una voz desde la lejanía, le dijo:
-¡Acuario! ¿Has echado ya el agua sagrada en la fuente?
-Si, padre.
-Por favor, ven aquí.- pidió la voz

Y Acuario se levantó para ir junto el que parecía ser su padre.
-Así que se llama Acuario. Bonito nombre.- pensó el celeste.

Iba a salir a presentarse cuando sucedió algo terrible.
Al empezar a caminar, la chica pisó los bordes de su vestido. Y cayó hacia atrás, en la fuente.
Como no sabía nadar, se ahogó en el agua. El celeste corrió a ayudarla, pero ya era demasiado tarde. La joven había fallecido.

Ahora el undécimo celeste lo tenía claro. El nombre de su carácter sería Acuario, en honor a aquella muchacha. Y el signo que lo representaría, un par de ondas de agua, por el sitio en que ella descansaría en paz.

Tras despedirse para siempre de Acuario, la joven que lo había cautivado con su belleza, se dio cuenta de que tenía otro problema. ¿Cómo regresaría a su hogar?

De pronto, entrevió un destello de luz al final de un pasillo.
-¡Ahí está!-exclamó- ¡Mi billete de vuelta a casa!

Echó a correr como nunca lo había hecho. Pero el destello empezó a desaparecer. Aceleró la carrera todavía más. Ya apenas se veía la luz. Y haciendo acoplo de todas sus energías, consiguió introducirse justo cuando se estaba cerrando la entrada al agujero negro que lo había llevada allí y que lo devolvería al lugar del que venía.

Y de nuevo se encontró dando vueltas y girando. Al soltarlo, el celeste ya con nombre, continuó el tramo que le quedaba de camino para llegar.

Continuó y continuó hasta llegar junto a los suyos. Allí lo recibieron con los brazos abiertos. Se alegraron muchísimo al enterarse de que ya había obtenido su nombre y su signo. Mas les entristeció la razón por la cual los obtuvo. Alguno derramó unas lágrimas, de pena y de emoción. Lo que les emocionó fue el hecho de que el undécimo celeste se bautizara con el nombre del ser del cual se enamoró y vio morir. Pues pensar que, uno de ellos se había dejado cautivar por un humano, o por un mortal, como los llamaban los celestes, era algo realmente extraño y a la vez precioso.

Tras el momento de tristeza, se dirigieron a su sala de reuniones para tener otra suma asamblea. En ella, los celestes debían exponerle al círculo sagrado que mostraba el zodiaco, los nombres, los signos y los datos del carácter que iba a representar cada uno. Y comenzaron a exponerlos.

Cuando el último celeste dio todos los datos, el círculo se completó. Hubo una explosión de luz y el zodiaco salió disparado hacia el cosmos, para recorrerlo de punta a punta. Inmediatamente después, los celestes se colocaron en ese lugar que ahora estaba vacío. Y allí esperarían hasta que apareciera el primer ser humano.

Muchísimos años más tarde, nació el hombre. Y once celestes se quedaron en el aro. Pero el otro se dirigió al lugar que hay entre el Sol, la Luna y los planetas. Ahí permanecería más o menos un mes hasta que pasara su turno allí. Luego lo relevaría otro. Y a ese otro, otro, y así siempre.

Todavía hoy en día, si creemos lo suficiente en ellos, puede que veamos al que representa nuestro signo flotando en el universo. Pero solo si pensamos que existen.
NURIA


martes, 3 de mayo de 2011

POEMA

Uha fada moi engreida,
a que so lle importa a súa vida,
anda polo bosque perdida
e do aburrimento quedou durmida.
Un dragón que veu dos xeos
sobre o bosque surca os ceos,
a pouco estivo de estrelarse.
xa non volverá a despistarse.
O pavoroso Leviatán,
o rey dos mares,
causa terror
en todos os lugares.
Pegaso,o cabalo alado
e imposible de ser capturado,
o seu punto forte
é a velocidade e a sorte.
E para rematar,
da Ave Fenix imos falar,
coa capacidade de dominar o lume
e tan volátil coma o fume.
coa súa forza e velocidade
e digno da inmortalidade.

Óscar

O SOL, O MEU SOL

Sol, brila no ceo.
Quenta a vida que no mundo eu vexo.

Soliño,
co teu sorriso brilante,
iluminas o noso, corazón palpitante.

Meu querido Sol,
ti que vives só no universo xigantón.

O Sol sempre luce,
e responder a iso,
é coma un cruce,
no que só hai un camiño,
polo que poder saír.

Xa está, teño a solución!
O Sol tamén brila de noite.
Máis para parece ser,que,
pola súa ausencia, é a razón.

Ai, Sol da miña alma!
Que faría eu sen ti,
co teu sorriso brilante,
iluminando o meu corazón palpitante.

Nuria
O colexio

No colexio tes que estudar
se queres aprobar,
así á E.S.O. poderás pasar.
As regras de gramática terás que ler
para así podelas aprender.
En mates moitas contas farás
senón suspenderás.
Se de maior queres triunfar,
no colexio tes que atender
e non olvides estudar.


César

A NENA QUE SE PERDEU NO BOSQUE

Érase unha vez unha nena que se chamaba Candela .
Vivía nun pobo chamado Salvaterra de Miño, que é moi bonito. Ía todos os días ó colexio coas súas amigas, Teresa, Celia e Uxía
Tiña un profesores para cada asignatura. A súa asignatura favorita é plástica.
Candela quere un canciño. Encantánlle os animais pero o que máis lle gusta é un can.
A su nai non lle deixa ter un cadelo.
Un día cando ía a súa escola atopouse con algo que se movía entre as árbores. Era unha nai con catro cadeliños.
A nai foise con tres dos canciños, porque un ía tras Candela.
Candela pensou que a estaba perseguindo, pero o canciño foi pola esquerda cara a un bosque, Candela foi tras el correndo durante unha hora, o canciño parou.
Candela cansa sentouse nunha pedra, díxolle ao can:
-Estamos perdidos no medio do bosque.
O canciño foi buscar axuda, atopou a nai de Candela pola beirarúa. Ladroulle para que fora tras del. Botou a correr e ela seguiuno.
Candela mentres no medio do bosque berrou:
-Axulio, socorrooo!
Cando a sua nai oiu a súa voz correu a buscala e atopouna. Deulle unha aperta moi grande e un bico. Despois marcharon xuntas á casa co cadeliño como recompensa por habela axudado.

SALOMÉ

LAS SALVADORAS

Adaluna era una elfa que vivía en el bosque Áryoda en un mundo muy diferente al nuestro, llamado Grímbil. Vivía con un castor llamado Mífidus. Las únicas elfas o elfos del lugar eran ella y Lifana, una amiga que llevaba setenta años con ella. Los elfos pueden durar hasta doscientos años, por lo que Adaluna y Lifana era muy jóvenes, pues tenían ochenta años.
Vivían en una cabaña de troncos perfectamente pulidos por Mífidus. La cabaña estaba rodeada de árboles y por detrás había un río. Por fuera, estaba rodeada de flores silvestres y grandes hojas. No tenía ventanas y la puerta estaba decorada con unas burbujas de agua que se pegaban a la madera.
Los elfos son muy respetuosos con la naturaleza y por ello solo comen frutos, hortalizas, y algún que otro pescado, que en Grímbil, están rellenos de frambuesas azules. En Áryoda, no había ningún animal excepto la raza de Mífidus y los peces.
Adaluna y Lifana no tenían padres. Cerca de la ciudad de los elfos y los Árnesas, en un accidente, mataron a sus padres. La ciudad era triste y por las calles no paseaban muchos elfos. Todos tenían miedo, porque cerca de su mundo había un planeta peligroso, donde reina el mal y su rey está preparando ejércitos para atacar uno de los dos planetas que poblaban aquel universo,en el que solo estaba Grímbil, el planeta del mal y el mundo de los dragones. Scarnes era el rey de los dragones. Es un mundo en el que ni el más sabio sabe lo que ocurre allí.
Una mañana en la cabaña, Mífidus entró y despertó a las elfas con gran rapidez. Ellas no prestaban atención a lo que decía, porque estaban adormiladas, pero Mífidus estaba inquieto y preocupado. Como no le hacían caso, las agarró con sus enormes dientes y las llevó a la orilla del río. Estaban todos los peces muertos y el instinto animal de Mífidus le decía que si se metía en el agua acabaría como los peces.
Mífidus se quedó en la cabaña, mientras Adaluna y Lifana iban a la ciudad de los elfos. Por las calles se aproximaba un anciano de incontables años, con capucha y un traje negro. Sus dedos eran finos y arrugados y su cara paliducha. Era el viejo Elmes, el habitante más sabio de la ciudad. Su voz sonaba grave y preocupada. Parecía inseguro. Lifana y Adaluna quedaron con la boca abierta al oír lo que decía Elmes. A ellas dos les esperaba un futuro de luchas con los dragones y el planeta del mal. Serían las únicas salvadoras de su mundo y del de los dragones.
Cuando llegaron a la cabaña, Mífidus estaba herido y la cabaña destrozada. Algunos árboles se habían derrumbado en el río. De repente, apareció Scarnes con sus escamas lilas y brillantes y en su cabeza tenía dos cuernos y muchos símbolos de su raza. Era enorme y fuerte. Las elfas estaban aterradas al ver aquel dragón de tamaño descomunal.
Scarnes les explicó para que había venido a Grímbil, y precisamente a su cabaña. La explicación era sencilla: Adaluna y Lifana, tendrían que luchar con los dragones y derrotar al planeta del mal. Pero ahora eso no importaba. La preocupación para las elfas era Mífidus. Estaba gravemente herido y casi no se podía mover. Scarnes se disculpó, porque sabía que no iba a sobrevivir y en ese momento, Adaluna y Lifana rompieron a llorar. Llevaban cincuenta y dos años juntos.
Scarnes inició el vuelo con las elfas aún llorando en su grupa. Se dirigían al mundo de los dragones, pero cuando llegaron… ¡estaba todo destrozado! Todos los dragones se habían marchado y dejando atrás a todo un ejército del planeta del mal. Estaban todos muertos, menos el líder. Las elfas estaban aterrorizadas y Scarnes listo para atacar. Scarnes no pudo guardar más su furia y despegó. Adaluna tenía que distraer al líder mientras Scarnes llevaba a Lifana en su grupa.
La batalla fue larga, pero aún así ganaron. Aunque estaban agotados, se sentían aliviados y llenos de gloria. Con un enorme y potente rugido, Scarnes llamó a los dragones para que estos hicieron una reverencia dirigida a las elfas y a Scarnes. Éste les entregó un medallón que decía “Gracias salvadoras”.
Después de la celebración, Scarnes llevó a las elfas al bosque Áryoda, donde reconstruyeron la cabaña y enterraron a Mífidus.

¡Y así acaba esta historia!




Alicia